Departure
Museo Würth La Rioja, España
2019

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La obra del escultor Xavier Mascaró nace de la reflexión, de un cuidado proceso de elaboración formal y conceptual que confiere a sus piezas una dimensión polisémica, capaz de apelar a muy distintas sensibilidades.
Sin embargo, su afinado discurso teórico contempla el accidente como una parte consustancial de su identidad estética y del proceso de producción de cada una de sus piezas. No todas las reacciones que tienen lugar durante los procesos de fundición de los metales pueden ser planificadas, por lo que una premeditada sorpresa es inherente al resultado final de las esculturas; así sucede con el bronce y con el hierro, dos de los materiales con los cuales esta realizada Departure (Partida), que se muestra en el museo entre el 2 de enero y el 28 de abril de 2019.
De alguna manera, el origen de este montaje proviene también de un momento no del todo planificado, de una feliz coincidencia entre el artista y el Museo Würth La Rioja.
El primer encuentro con Mascaró sucedió en el año 2007 con la adquisición de su obra Cultural Object XVIII para la Colección Würth España. La obra estuvo incluida en la exposición de apertura del museo, Figura humana y abstracción, que fue inaugurada por el Prof. Dr. h. c. mult. Reinhold Würth. Más de 10 años después, coincidiendo con la emisión del programa de Radio Nacional de España “No es un día cualquiera” desde el museo, tuvo lugar el reencuentro que puso en marcha este proyecto. La instalación Departure se muestra en el marco de La obra invitada, un proyecto cuyo objetivo es ahondar en el trabajo más reciente de los artistas que forman parte de la Colección Würth, por eso el comisario, Kosme de Barañano, ha acompañado la instalación de otras obras que refuerzan la investigación reciente de Mascaró tanto en el ámbito de la poética y los significados, como en el de la técnica y el material.
La obra de Mascaró remite a lo humano a través de lo atemporal, a lo que queda de quienes fuimos, o a lo que de quienes somos reconocemos en nuestro pasado remoto. Su proyecto artístico nos traslada formalmente al pasado pero propone, sin embargo, una multiplicidad de lecturas que confluyen en el presente.
La monumentalidad de su trabajo, sus colosales montajes de esculturas de hierro y bronce se asientan en la retina de quienes observamos las piezas, y nos trasladan del reconocimiento de la identidad colectiva al estremecimiento del sentimiento individual.
Mascaró rescata su imaginario del pasado. Su trayectoria artística nos ofrece referentes inmediatos que vagan de la escultura etrusca a la nubia, de la mitología egipcia a la griega, de la arqueología ibérica a la mesoamericana. Su obra transita entre palabras grandes: gravedad en la búsqueda de la trascendencia, en el intento por mantener la esencia de quien se era; solemnidad en el uso del material, en la escenografía de las instalaciones, en la pátina cenicienta del hierro, en el tiempo contenido en escultura; hondura en el frágil equilibrio que parece sostener las piezas erguidas, en los armazones vacíos, desprendidos de masa, apuntalados, a punto de derrumbarse.
Como artista fascinado por la técnica, Mascaró integra su reflexión sobre el material y el proceso de creación como una parte imprescindible de su obra. Los restos de la fundición, de los agentes químicos y del comportamiento térmico de los materiales (lo no planificado) son la gramática de un lenguaje artístico en el que rescata la técnica (bebederos, escorias, andamiajes...) como un componente visible de su estética. La producción técnica de las piezas esta cargada del significado conceptual de cada obra tanto en la elección de materiales como en la propia dinámica de la fundición. Por un lado, Mascaró utiliza materiales (bronce, hierro, cerámica…) que la humanidad ha utilizado desde el Neolítico y genera con ello una continuidad histórica con sus referentes. Por otro lado, la fundición de los metales requiere que las piezas se rodeen de arena, de manera que el artista ha de extraer cada escultura de la tierra creando una suerte de metáfora, una arqueología contemporánea centrada en la identidad compartida con el pasado.
En la serie Cultural Objects (Objetos culturales), realizada a mediados de la década del 2000, Mascaro enlaza su investigación sobre las posibilidades estéticas de la técnica, con su exploración formal y conceptual de las culturas antiguas. Su proyecto artístico se ha desarrollado desde entonces en un cuidado equilibrio entre la rotundidad del material y el refinamiento de la reflexión. La pieza Cultural Object XVIII (2006), que forma parte de los fondos de la Colección Würth Espa.a, es un excelente ejemplo del resultado de su trabajo. La obra representa un brazo que se mantiene erguido en un precario andamiaje y con una concepción artística abierta a una multiplicidad de significados. El artista explica que “Cultural Objects alude, por un lado, a la inspiración de las obras, que tienen su origen en las producidas por otras culturas anteriores a la nuestra (etrusca, egipcia, ibérica…) por seres humanos idénticos a nosotros que dejaron en su trabajo huellas de sus pasiones, de sus temores, sus sueños... y que han llegado hasta nosotros. Por otro lado, son objetos
culturales de hoy, hablando de lo mismo que hablaron otros antes, pero desde mi lenguaje”.
Departure muestra una coherencia narrativa en la evolución artística de Mascaró; la pieza es un conjunto escultórico monumental formado por 26 barcos realizados en hierro fundido y bronce que recuerda a las representaciones de los barcos en las culturas del Mediterráneo antiguo: el mar como un espacio de comunicación cultural. El conjunto se compone de barcos deshabitados y ruinosos, como encallados en una playa inhóspita o como barcos fantasma abandonados a la deriva: el mar testigo de las migraciones (en el pasado y en el presente), del dolor por abandonar lo que queda atrás, del terror por lo que obliga a la marcha. Junto a Departure, la exposición muestra dos pequeñas barcas cerámicas tripuladas que el artista titula Exodus (Éxodo). Estas piezas (igual que Bookshelf -Librería- también presente en la exposición) muestran la más reciente experimentación técnica de Mascaró, que consiste en combinar dos materiales con muy distinto comportamiento ante un contraste térmico: metal y cerámica. En este proceso el metal se contrae durante el enfriamiento, pero esta contracción es frenada por la cerámica, lo que conlleva que ambos materiales se fracturen y se sostengan mutuamente; un accidente, aquello que no se puede planificar, que refuerza técnica y visualmente la poética de Mascaro.
Carmen Palacios Hernández


